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Por Milena Boglione, Micaela Donzino, Valentina Marchesini, Tamara Roelofs, estudiantes del 4° año del Profesorado de Inglés
(dirigidas por la prof. Paula Farías).

El término “investigar” puede definirse como la tarea de indagar, inquirir y preguntar sobre algún aspecto de la realidad; además, puede definirse como la actitud mental o presentación que tenemos frente a los hechos que nos rodean y el acto de hacernos preguntas acerca de ellos. En su definición etimológica, el término “investigación” proviene del latín in (en) y vestigare (hallar, inquirir, indagar). Es, en su esencia, un término ligado a la idea de buscar para descubrir y definir una realidad. Entendida de esta forma, el término “investigación” es un concepto amplio que puede aplicarse a diversas áreas; en nuestro caso, a la de la educación, siendo la investigación también un recurso sumamente útil que nos permite conocer una realidad educativa determinada y actuar sobre ella.

Como estudiantes de nuestro último año del Profesorado de Inglés, y en el rol de “docentes en formación”, nos preguntamos por qué emprender la tarea de investigar en el aula. Desde los espacios de Investigación Educativa y Práctica Docente IV pudimos descubrir que la tarea de investigar tiene una importante fuerza motivadora, ya que es el docente quien reconoce la necesidad de emprender un proceso para describir, analizar y actuar sobre la realidad que investiga, teniendo en cuenta cuáles son sus principales interrogantes. Además, podemos decir que este proceso tiene una gran fuerza formativa, ya que “aprender a investigar” se hace “investigando” y es éste el que le aportará al docente, o docente en formación, las herramientas necesarias para actuar sobre la realidad que busca transformar y perfeccionar su práctica docente.

El contexto de emergencia sanitaria nos llevó a plantearnos interrogantes que nos permitirán encontrar modos de accionar pertinentes y reflexionar sobre los procesos de enseñanza - aprendizaje y, en nuestro caso como docentes de la lengua extranjera inglés, los procesos que facilitan o dificultan el aprendizaje de una lengua extranjera. Cada una planteó su inquietud a investigar, así surgieron temas relacionados a la integración de la tecnología en las aulas, la implementación de las plataformas online y las aulas virtuales en la enseñanza de la Lengua Extranjera Inglés en el Nivel Secundario, las diferentes metodologías de trabajo que se utilizan para la atención de alumnos con Necesidades Educativas Especiales (NEE) desde la materia Inglés y las estrategias de retroalimentación de la Lengua Extranjera Inglés en el Nivel Secundario.

A pesar de no poder contar con los recursos que ofrece la presencialidad, cada una fue identificando el problema y determinando su hipótesis. Así, a través del método de investigación, pudimos exponer la incertidumbre que nos atraviesa al igual que la comunidad educativa como analfabetos digitales ya que, sin contar con conocimientos previos en plataformas online, de pronto nos encontraron frente a la nueva modalidad, especialmente los docentes, que se descubrieron en un nuevo sistema o paradigma. Por ende, creemos importante y necesario saber qué y cómo están trabajando tanto docentes como alumnos en el proceso de enseñanza-aprendizaje a través de la virtualidad, e indagar, investigar y conocer los instrumentos que se utilizan para mejorar su aprendizaje y, a su vez, permita identificar y comunicar sus fortalezas, logros y aspectos a mejorar, al igual que las estrategias, las nuevas formas de comunicación y contención que los docentes de la lengua extranjera Inglés están implementando. Por otra parte, también investigamos acerca de los cambios que se evidencian en los alumnos con la implementación de la tecnología, como responden éstos a las mismas, si los estudiantes participan con más frecuencia de las actividades, si las herramientas les resultan entretenidas, si se logra una mayor comprensión del contenido, con qué recursos cuenta la escuela para la inclusión de estos dispositivos, cómo se utilizan las herramientas tecnológicas, que preparación hay para el uso de las mismas. Por último, nos resultó muy interesante conocer sobre las formas a través de las cuales se debe abordar la enseñanza de la lengua extranjera Inglés para trabajar con aquellos alumnos que presenten algún tipo de dificultad, deficiencia, discapacidad, o problema, ya sea de índole física o psicológica, y que requieran. adaptaciones curriculares significativas o no significativas.

Al finalizar nuestros proyectos -y aunque no pudimos contar con un trabajo de campo debido a nuestro alejamiento de las aulas a causa de la emergencia sanitaria que estamos atravesando en el corriente año-, concluimos que el trabajo realizado nos permitió indagar, descubrir, y sobre todo valorar la importancia que tiene un proceso de investigación, el cual nos permite formarnos tanto personal como profesionalmente. Además, nos permite acercarnos, desde otro lugar, un poco más a las distintas realidades áulicas que se presentan habitualmente, así como también a los diferentes contextos sociales o individuales en los que se puede brindar la enseñanza o los continuos desafíos que cada profesional debe enfrentar para desarrollar su labor docente. 

Para concluir, y desde nuestro punto de vista como docentes en formación, nos resultó sumamente útil descubrir e investigar sobre las diversas maneras que podemos encontrar y utilizar para lograr la motivación en nuestros alumnos frente a cualquier circunstancia.

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por Gonzalo Gallo, estudiante del Profesorado de Educación Tecnológica
 Mi nombre es Gonzalo Gallo, soy estudiante del profesorado en Educación Tecnológica y voy a comenzar a contar mi historia en relación con la tecnología, haciendo enfoque en el internet y las redes sociales. Comenzaré por el origen de las redes sociales en mi época de acceso a la interconectividad. Todo empezó en el año 2009 cuando me encontraba en la escuela secundaria, ya se venía hablando con cierta fuerza de una red social llamada Facebook a la cual muchos medios de comunicación le atribuían ciertas dudas o fallas sobre la seguridad de la misma, la protección de los datos personales, etc.; y yo, que no soy muy confiado, desistí de hacerme una cuenta en aquel momento. La cuestión se hizo grande y muchos de mis amigos tenían una cuenta en la que publicaban fotos, comentarios y muchas vivencias de las cuales, después en las clases comentaban, lo que a mí me dejaba afuera de esas conversaciones, lógicamente. Empujado entonces por la necesidad de “pertenecer” (que todo adolescente siente y que además es normal), me vi en la obligación de hacerme una cuenta contra todos mis principios de seguridad informática que tanto defendía y así entré en el “mágico” mundo de las redes sociales en el que aún hoy estoy sumergido. Durante el año 2010 debo admitir que mi vida cambió drásticamente para mejor en cuestión de aceptación y actividad social y se lo debo atribuir, mal que me pese, a la actividad expuesta en Facebook, de este modo pasé a convertirme en “popular” o mínimamente identificado entre las personas de mi edad y entorno social.

   Con el correr de los años, creyendo que ya era un tema pasado de moda, en el 2016 surge una nueva red llamada “Instagram” a la que otra vez, todo el séquito de mi entorno social empezó a mudarse dejando de lado el otro espacio ya “contaminado” por otros tipos de personas de otras edades, nuestros padres, para ser más precisos. Otra vez me encontraba corriendo de atrás en ese afán de “pertenecer” y ahora ya no siendo ningún adolescente perdido, sino que ya consciente de que no necesitaba para nada la aceptación de todos para poder dormir de noche, pero aun así la presión social y la maldita situación de quedarse afuera de las conversaciones con los amigos, me obligó a desistir de mis principios nuevamente y caer en la apertura de una cuenta en esta famosa red que tan alocados tenía a todos. Simplemente era el mismo formato que la otra, pero con pequeños cambios en la calidad de las imágenes que se podían subir. Otra vez mudar los contactos, las imágenes, verificar la privacidad y toda la pelota de cosas necesarias para abrir una cuenta de este tipo.

   Con el paso del tiempo, ya en la actualidad, debo confesar que Instagram es un gran instrumento para la comunicación, la publicidad, el entretenimiento y exceptuando a Whatsapp, es el medio digital más utilizado en todo el mundo, más aún con la asociación ahora de las cuentas con su antecesor Facebook. El relato tranquilamente podría seguir sumando redes, porque en estos tiempos de cuarentena están surgiendo un montón de nuevas y la gente, por ocio o por corriente social, cae en ellas. El ejemplo perfecto es la tan demonizada “TIK TOK” a la que ni por dinero pienso entrar por mi cuenta, aunque por el enorme impacto social que tiene he sido víctima de amigos y familiares teniendo que participar en algunos de sus contenidos a punta de pistola. 

   A modo de conclusión, debo reconocer que la necesidad de los seres humanos de pertenecer y mantenerse en los grupos sociales predilectos, te llevan a doblegar tus valores para no quedarte afuera de la sociedad y esos sucesos que me ocurrieron a mí, le suceden a mucha gente y más todavía a adolescentes, por eso considero el diseño de la tecnología como un elemento capaz de formar valores nuevos y desechar viejos con total aceptación, incluso, de los que más tardan en caer en sus manos.

   Esta es mi experiencia personal con la tecnología avasallante y los valores sociales vulnerados por ella consciente y constantemente.

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