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Prof. María Josefina Paviotti y los estudiantes de la Tecnicatura Sup. en Pedagogía Social: Ayelén Fornes, Eliana Cugno, Melina Curetti, Florencia Gonzale y Sergio Quiroga.

INTRODUCCIÓN

La Pedagogía Social es una corriente de las ciencias sociales que aparece con fuerza en siglo XX, siglo especialmente evocador a nivel social por los cambios bruscos que se dan en diferentes organizaciones sociales, formas de convivencia y modos de resolución de la cotidianeidad que sitúan a los individuos en continuos desconciertos. Lo dicho despierta la necesidad de abrir un área de intervención en “educación para la vida”, vista desde toda su diversidad. Desde esta perspectiva, la educación es considerada como herramienta de construcción ciudadana.

¿Cómo llevar adelante mi vida en el seno mismo de mi comunidad socio-política? Esta pregunta nos permite comprender que, si bien partimos DE conocimientos innatos, gran parte de nuestra vida en sociedad necesita ser educada en base a las formas de organización que la comunidad de pertenencia posee. Necesitamos aprender a entendernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea, procurando cuidar el don de la convivencia.

La Pedagogía Social está orientada a intervenir en esta realidad que mencionamos, ya sea de forma individual o grupal, y en todo tipo de espacios (sociales, educativos, privados, públicos, formales, informales y no formales) para la promoción, prevención y protección de la vida en comunidad, en los derechos de cada individuo y también en sus obligaciones. Además, el pedagogo social brinda herramientas para quienes se encuentren atravesando situaciones de vulnerabilidad social -y no pueda salir de ella por sus propios medios- con el objetivo de transformar algún aspecto de su vida cotidiana. En otras palabras, la carrera tiene como objetivo formar a profesionales que intervengan en los ámbitos educativos especialmente no formales, para brindar información, conocimientos y acompañar procesos sociales en pos de modificar algún aspecto de la realidad de los sujetos. En otras palabras, se educa para lograr transformaciones. 

En este artículo, vamos a centrarnos especialmente en la educación en “Salud”, la cual requiere necesariamente ser aprendida, dado que implica mejorar y adquirir hábitos y conductas -individuales y colectivas- que ayuden a mejorar el entramado vital y social. Es decir, es necesario aprender cuáles prácticas -individuales y sociales- son recomendadas para mejorar la calidad de vida de nuestra sociedad.

Actualmente, dada la emergencia sanitaria provocada por el COVID-19, la salud es un tema muy en boga, y más que nunca emergen desde distintas instituciones, instructivos, protocolos, recomendaciones, consejos acerca de cómo cuidarnos a nosotros y a los demás. La salud, pasó a ocupar un plano central en las discusiones públicas y conversaciones privadas. Desde los medios masivos de comunicación, las redes sociales, las diferentes vías de comunicación institucionales (políticas, educativas) nos bombardean con información. Pero… ¿Es realmente esto educar? ¿Sólo el brindar información sistemática basta? 

En esta búsqueda de introducir lo "pedagógico" en cuestiones tan íntimas como el cuidado de la salud, es una oportunidad también para poner de relieve los cómo. Es importante remarcar que la salud no es sólo evitar una enfermedad. Salud encierra muchas dimensiones del bienestar humano que ponen de manifiesto las relaciones interpersonales, el contener al otro, acompañarlo, no dejarlo solo en procesos que pueden ser naturales (como la enfermedad) pero tienen un enraizamiento social profundo. La educación en salud se convierte en algo mucho más profundo que el brindar información o emitir protocolos, sino que es un servicio hacia los demás, un servicio que se ofrece en una relación interpersonal de cuidados. 

Este sistema interelacional de educación social en cuestiones tan esenciales como la salud, permite poner a los ciudadanos en igualdad de condiciones, es decir, que todos los ciudadanos que conviven en un mismo espacio y forman parte de una comunidad política conozcan qué hacer frente a problemas. En efecto, la educación social es una herramienta propicia para igualar, para lograr la cohesión social, tener niveles de convivencia social más justos y cooperativos. 

Desde la cátedra “Educación, Salud y Procesos de Intervención” estamos convencidos -siguiendo la línea del Artículo publicado por el Dr. Hugo Gómez en este mismo espacio- que estamos frente a un hostigamiento monopólico y sistemático de información sobre un aspecto de la salud, pero se están descuidando muchos otros de gran importancia ¿Qué otros aspectos de salud son importantes para la educación ciudadana?

Las alumnas, frente a esta emergente, seleccionamos algunos de ellos y a continuación expondremos algunas líneas argumentativas que ayudarán a pensar porqué hay que poner foco en la salud de manera integral.

 

“NUTRICIÓN DE NIÑAS Y NIÑOS”

Como se dijo anteriormente, la salud -en todas sus aristas- ha tomado especial auge debido a la situación que nos encontramos atravesando a nivel mundial con la denominada Pandemia “Covid-19”. Ahora bien, si hablamos de salud, uno de los temas centrales que requiere de atención especial, sistemática y continua es la nutrición infantil. Actualmente, son muchos los factores que provocan que la misma siga siendo una amenaza para la supervivencia y el desarrollo de cientos de millones de personas; y aún así, su impacto sigue siendo devastador a corto y largo plazo. 

Para evitar que  dicha problemática se agudice, se deben realizar acciones de promoción de la salud, educando en hábitos de vida (alimentación) y realizando un seguimiento nutricional continuo a los grupos familiares. Esta última juega un papel central en estos cuidados por ser el núcleo de convivencia de niño. En efecto, las intervenciones deberían instar a acompañarlas, sostenerlas para que pueda ser un espacio de verdadera toma de conciencia y prácticas en favor de buenas prácticas de salud. 

Con una adecuada educación alimentaria y su práctica cotidiana, los niños tendrán un crecimiento adecuado y equilibrado acorde a su edad, fortaleciendo su sistema inmunológico para toda su vida. 

Por otro lado, cabe destacar que la ausencia de atención inadecuada afectará a la salud y al desarrollo intelectual de los niños, aumentando las probabilidades de padecer enfermedades futuras.

 

“EMBARAZO ADOLESCENTE”

En  Argentina hay 700 mil nacimientos por año. El 16% proviene de madres adolescentes de entre 15 y 19 años (en algunas provincias equivale al 25%) y más de 3000 son de niñas de 10 a 13 años. El 69% de esas mujeres adolescentes no planearon ese embarazo. Se trata de un problema que no tiene una sola raíz, sino que, existen factores personales, familiares, interpersonales, del contexto, institucionales, que favorecen que esto suceda. Y esto quiere decir que le puede ocurrir a cualquier adolescente.

Los determinantes del embarazo en la adolescencia están vinculados con la pobreza, como también las desigualdades sexuales que atentan contra la autonomía de las mujeres, la falta de oportunidades de inclusión social, la existencia de un clima educativo adverso y las barreras de acceso a los servicios de salud. 

Además estas adolescentes embarazadas y madres, afrontan diversos perjuicios económicos asociados a su maternidad temprana, como dificultades para continuar estudios, insertarse laboralmente o tener independencia económica, así como también para salir de la pobreza.

Cabe aclarar que la magnitud de este fenómeno así como sus consecuencias y determinantes deben alertarnos sobre la necesidad de que el Estado fortalezca las políticas públicas tendientes a prevenir y disminuir el embarazo en la adolescencia. 

 

“EL CUIDADO DE LA SALUD EN GERIÁTRICOS, ANTE EL DENGUE”

El dengue es la enfermedad viral transmitida por mosquito de más rápida propagación en el mundo. En los últimos 50 años, su incidencia ha aumentado 30 veces con la creciente expansión geográfica hacia nuevos países y de áreas urbanas a rurales. Anualmente ocurre un estimado de 50 millones de infecciones por dengue y, aproximadamente, 2,5 mil millones de personas viven en países con dengue endémico.

El dengue es una enfermedad viral que se transmite sólo a través de la picadura de un mosquito hembra infectado Aedes aegypti. Los síntomas, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), son fiebre elevada (40 ºC), acompañada de dos de los siguientes síntomas: dolor de cabeza muy intenso, dolor detrás de los globos oculares, dolores musculares y articulares, náuseas, vómitos, agrandamiento de ganglios linfáticos o salpullido.

El problema que presenta el dengue es que, si bien muchos pacientes se recuperan la primera vez contagiados, hay por un lado una proporción de ellos que progresa a una enfermedad grave, caracterizada principalmente por aumento de la permeabilidad vascular, con hemorragia o sin ella, y por otro lado, todos los pacientes quedan expuestos a riesgos graves de muerte si se contagiasen por segunda vez.

Según investigaciones científicas, en los últimos 50 años, su incidencia ha aumentado 30 veces con la creciente expansión geográfica hacia nuevos países y, en la actual década, de áreas urbanas a rurales. Anualmente ocurre un estimado de 50 millones de infecciones por dengue y, aproximadamente, 2,5 mil millones de personas viven en países con dengue endémico.

Para evitar que se propague dicha enfermedad, es importante actuar como comunidad en conjunto, desde los gobiernos locales, pero también desde cada hogar. Para esto, las familias deben contar con información y acompañamiento para el correcto descacharreo, fumigaciones en tiempo y forma, cuidados personales con repelentes, para de esta manera evitar la propagación del virus y el aumento de casos.

 

“DIABETES”

La diabetes se origina cuando el páncreas no puede generar la cantidad necesaria de insulina (diabetes tipo 1), o cuando las células del organismo no responden al estímulo de la misma (diabetes tipo 2). Cuando esto ocurre, la glucosa se va acumulando en la sangre y deteriora los vasos sanguíneos, lo que acelera su endurecimiento, provoca pérdida de flexibilidad y los debilita.

En las personas que tienen diabetes, el cuerpo no puede producir o utilizar la insulina adecuadamente lo que lleva a una elevación del nivel de glucosa (azúcar) en la sangre. En el tratamiento de la diabetes la alimentación es una parte fundamental ya que una nutrición sana ayuda a controlar el azúcar en la sangre (glucemia) y de esta manera se pueden prevenir las complicaciones.

La educación es uno de los pilares del tratamiento de la Diabetes, por lo que es muy importante que la sociedad de San Francisco reciba capacitación y las personas con diabetes puedan acceder a conocimientos y los tratamientos correspondientes para  que puedan vivir la enfermedad de la mejor manera. Pero no sólo eso. Los pacientes que llevan adelante este tipo de enfermedades suelen necesitar de grupos de contención que los sostengan en sus dietas crónicas, y los ayuden a dimensionar la importancia del tratamiento y perseverar en los mismos. La información debe ser sostenida por un acompañamiento activo para poder lograr mejores resultados.

 

PREVENCION EN SUICIDIO EN ADOLESCENTES 

La educación no es sólo transmitir contenidos teóricos o información desmedida. Por el contrario, en la vida se requiere de ciertos aprendizajes, es decir, tener la capacidad de procesar junto a otros eso que recibimos. La educación en emociones pasó a ocupar un lugar central en los ámbitos de la salud, dado que, como mencionamos con anterioridad, la misma no tiene que ver sólo con la contracción de enfermedades físicas. 

Es importante educar en emociones porque nos enseñan a mejorar nuestra calidad de vida, entre otras cosas, podemos gestionar nuestros miedos, mostrar alternativas al enfado, vivir la aceptación de un acontecimiento doloroso, atravesar saludablemente momentos tristes. 

En este sentido, hay que aprender a conocer las propias emociones y gestionarlas. Asimismo, es importante el reconocimiento de las emociones ajenas y el control de las relaciones interpersonales. 

En relación a la salud, este es un tema que toda organización social debe realizar para evitar conductas severas provocadas por profundos procesos anímicos no manejados. Un ejemplo de esto es el suicidio.

El suicidio es definido por la Organización Mundial de la Salud (2010) como “el acto deliberado de quitarse la vida”. El intento de suicidio es toda acción auto infligida con el propósito de generarse un daño potencialmente letal, sin llegar a la muerte. Las conductas suicidas atraviesan diferentes etapas. Comienzan con la ideación suicida, la elaboración de un plan, la obtención de los medios para hacerlo, hasta la consumación del acto (con o sin éxito).

Esto pone de manifiesto la necesidad de identificar las emociones y conductas de los individuos en riesgo para poder brindar una asistencia adecuada que se adapte a los requerimientos de cada caso.

¿Porque es importante hablar sobre el suicidio? Porque la prevención es algo que hacemos entre todos. No hay un solo responsable, sino todos, como comunidad. Empezar a visibilizar, a instalar el tema, a no tener miedo de hablar sobre esto. Trabajar en prevención y evitar o anticiparnos a situaciones que no queremos que sucedan. 

Es un mito que hablar sobre el suicidio puede potenciar la idea. Si alguien está pensando está construyendo la idea de hacerse daño a sí mismo, nosotros no vamos a potenciar eso por hablar, por el contrario podemos ofrecer alternativas a sus procesos emocionales que permitan encontrar la contención social necesaria. Enseñar a buscar ayuda es un desafío inmenso para la salud y para la pedagogía social.

“ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN SEXUAL”

Las ETS (enfermedades de transmisión sexual) son enfermedades o infecciones provocadas por bacterias, virus o parásitos que se transmiten mediante el acto sexual, de madre a hijo o mediante la sangre. Cada día, más de 1 millón de personas en el mundo contraen una ETS o ITS, por lo tanto se estima que anualmente unos 376 millones de personas poseen alguna de dichas infecciones.

Profesionales de la salud consideran de suma importancia enseñar ESI o EIS (educación sexual integral o educación integral sexual) con el propósito de dotar a los niños y jóvenes de conocimientos basados en datos empíricos, habilidades, actitudes y valores que los empoderen para disfrutar de salud, bienestar y dignidad; entablar relaciones sociales y sexuales basadas en el respeto, saber analizar “cómo sus decisiones afectan su propio bienestar y el del otro” y sobre todo saber cómo proteger sus derechos sexuales a lo largo de su vida. 

María Josefina Paviotti, Ayelén Fornes, Eliana Cugno, Melina Curetti, Florencia Gonzale, Sergio Quiroga.

COMENTARIOS FINALES

La educación social en temas como “Salud” es fundamental para lograr una mejora de la calidad de vida de los ciudadanos de una comunidad política. Destacamos como estudiantes de Pedagogía Social, lo importante que es resaltar la integralidad de la salud, debido a que abarca muchos aspectos de la vida humana. Además consideramos que es indispensable brindar información, pero no puede ser sólo ello. Se necesita dar explicaciones, ofrecer herramientas para la solución del problema en cuestión y acompañar los procesos. En sí, no es solamente cuestión de enseñar, sino de aprender en conjunto.

La calidad de vida de las personas se logra generando vínculos interpersonales de cuidado, que sinérgicamente apuntan a mejores prácticas sociales. En efecto, si le quitamos la dimensión social a la educación, estamos negando gran parte de su propia esencia. 

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Alina Francisca, estudiante de Primer Año del Profesorado de Educación Tecnológica

Luego de los primeros años de docencia ejercidos en el ciclo orientado, tomé unas horas en un primer año. El primer día, luego de escribir en el pizarrón para que copiaran en la carpeta, varios alumnos levantaron la mano y uno de ellos me dijo que no sabían leer “en cursiva”. Como todos bajaron la mano ante esta aclaración, yo borré y reescribí el texto en imprenta. “Todo así, en mayúscula”, como se escuchó desde el fondo. Y todos copiaron todo sin pensarlo.

   Otro día, para hacer uso de las TIC en el ámbito escolar, les pedí que me enviaran un trabajo en pdf adjuntándolo en un e-mail. Convencida de estar trabajando en el mismo idioma de su época, supuse que no habría inconvenientes. Pero ellos mismos, contemporáneos a este auge tecnológico, me dijeron que no sabían guardar un archivo en pdf, que preferían entregarlo a mano en una hoja. Sí. Millenials que preferían escribir en una hoja, todo en mayúsculas por supuesto.

   Ahora me quedó claro que la capacidad de usar herramientas para la lectura y la escritura, tan necesaria en la cultura textual, es también indispensable para que sea posible la lectoescritura de otros lenguajes. Y es que en la cultura hipermedial las competencias comunicativas deben ampliarse.

   Esta sociedad de la información necesita una nueva alfabetización, para poder desarrollar destrezas y así intervenir en situaciones comunicativas generadas a partir de las nuevas tecnologías. Coincido con la necesidad de una alfabetización más global, que comprenda otras alfabetizaciones, con objetivos y contenidos que no sean independientes del modelo de sociedad que se pretende, sino que se centre en el dominio de procesos útiles para este contexto cultural determinado.

   Autores como Ferguson, plantean desde hace varios años su preocupación por la extensión de la alfabetización. Promueven la generalización de una alfabetización integral que supere el carácter instrumental de la misma y considere dentro de sus objetivos una convivencia más democrática, que eduque para que el individuo desarrolle una mirada crítica autónoma.

   Creo que la era digital muchas veces olvidó esta cuestión, hasta los paradigmas más progresistas también se han centrado en los procedimientos mecánicos de codificación y decodificación de lenguajes, y han excluido dimensiones que tengan que ver con el desarrollo personal y el bien social.

   La historia de las trayectorias escolares lo confirman, hay alfabetizaciones más conscientes que otras. Sabemos cuándo y quién nos enseñó a leer y a escribir, pero no podemos decir ni quién nos enseñó, ni cuándo aprendimos a googlear, a chatear, a twitear.

   Como señala Plascencia, “los jóvenes están en condiciones de editar audiovisualmente pero no de reflexionar sobre el contenido que editan”.

   Es por esto que la alfabetización integral contempla tres dimensiones: comunicacional, ética y social, desde las que no sólo capacita para utilizar procedimientos que permiten enfrentar críticamente distintos tipos de textos, sino que promueve una relectura del mundo para poder valorarlo y transformarlo. O por lo menos intenta no contribuir a seguir generando un mundo tan desigual en términos de inforicos e infopobres.

   En consonancia con las teorías educativas de Paulo Freire, el texto deja la puerta abierta para pensar en una alfabetización integral como un derecho de todos.

  Entonces, vuelvo a pensar en mis alumnos. Sé que sólo si su alfabetización básica tradicional se amplía a una alfabetización digital diseñada en coherencia con su integralidad, podrán experimentar un conocimiento poderoso, y trascender en esa historia en la que el deseo de mantener el poder de unos pocos, ha mantenido en la ignorancia a muchos.

   No me quedan dudas de que la alfabetización debe ser una forma de liberación, aunque la cultura hegemónica no lo crea conveniente.

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