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¿Cuándo habrá tiempo para pensar?

escrito por el Jorge Ambrosino, profesor en las carreras de Inglés y en la "Tecnicatura Superior en Pedagogía Social"

La pandemia pone al desnudo las desigualdades aberrantes de un Mundo, que continúa poniendo el eje en el crecimiento económico  y no así en el desarrollo integral de la persona. El tan trillado COVID-19 se ensaña con los que menos tienen. Ataca en los barrios y comunidades más vulnerables como ocurre en los sectores humildes de Buenos Aires, Nueva York, Inglaterra y en Madrid. Aunque el virus no distingue posiciones sociales y económicas pareciera que si sabe aprovecharse de los más desprotegidos. Ahora bien, esta mirada es muy simplista y hasta moralmente tranquilizadora. Debería interpelarnos que hicimos, que hacemos y que vamos a hacer por nuestros hermanos que no tienen agua potable, que no cuentan con un sistema de deposición de excretas correcto, que no tienen acceso a las prestaciones básicas de salud, que no asisten a la escuela porque la emergencia alimentaria es prioritaria, que duerme con frío y que pasa hambre. 

Unicef señala que mueren anualmente sólo en América Latina 500.000 niños por causas previsibles y más de 95 millones son pobres.  Agrega que 4.500 niños y niñas mueren a diario por carecer de agua potable y de instalaciones básicas de saneamiento (1).

Al día 16 de mayo del corriente los diferentes medios de comunicación indican que se superaron los 300.000 fallecidos por Coronavirus en todo el Mundo. ¿Digo esto para minimizar el COVID? Por supuesto que no, ni siquiera soy un entendido en la materia. Menciono estas cifras para que revisemos nuestras políticas económicas, sociales y educativas. Para que nos demos un tiempo para pensarnos y planificarnos a 15 o 20 años. Y para que seamos ciudadanos activos y comprometidos en la búsqueda del bien común. 

¿Cuándo habrá tiempo para pensar? En todo este tiempo de cuarentena, he escuchado muy pocos debates acerca de lo que queremos como País en unos años. Tanto de la clase dirigente, como de la ciudadanía toda. Al principio se pensó en la salud, luego en la economía, después en los beneficios para el planeta, más tarde en la actividad deportiva, después como entretener a los chicos. En muy pocas opiniones se escucharon ideas universales, globales, abarcativas e integrales para cuando todo esto termine. Los egoísmos siguen a flor de piel, cada uno peleando por lo suyo. Pareciera que nunca hay tiempo para pensar, para proyectar y al final lo inmediato nos consume. Seguimos tapando baches, descuidando lo urgente y planificando para ahora.

En un mundo complejo, que destruye la naturaleza, nuestra casa, con la mirada puesta  en los avances tecnológicos y en el crecimiento económico. Con información al instante, con vecinos distantes, sin tiempo para mirarnos a la cara, sin tiempo par aburrirnos, sin tiempo para desconectarnos de las pantallas nos estamos olvidando de lo esencial: la persona humana.

(1) Fuente: https://www.unicef.org/spanish/wash/index_31600.html; https://www.unicef.org/spanish/sowc05/sowc05_sp.pdf


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